CROMWELL, Oliverio (1599-1658) [Huntington-Londres]. Oliverio Cromwell, el famoso gobernante inglés, procedía de una familia enriquecida con la secularización de los monasterios en la época de Enrique VIII y contaba entre sus ascendientes a Tomás Cromwell, el influyente consejero de este monarca. Habiendo sido la fortuna de la familia bastante dilapidada, el padre de Oliverio se vio reducido a la condición de un propietario modesto, y el propio Oliverio era, verdaderamente, un hombre de la pequeña nobleza rural (gentry). Sus estudios de Cambridge le convirtieron en un ardiente puritano plenamente hostil a la Iglesia estatal (anglicana). Como diputado en el Parlamento de 1628 figuró en el grupo de aquellos que se oponían a la política de Carlos I. La pronta disolución de ese Parlamento alejó a Cromwell una larga temporada de las actividades políticas y le consagró por entero durante algunos años al cuidado de sus propiedades rurales. Apareció nuevamente como diputado del Parlamento Largo (1640) y después de la ruptura de este con el rey figuró entre los organizadores del ejército que hubo de oponerse a las tropas realistas. Arrastrado esencialmente en su oposición al rey por un móvil religioso, su hostilidad al espíritu y a la organización de la Iglesia anglicana sostenida por el monarca, Cromwell reclutó sus hombres entre los puritanos más ardientes, de costumbres severas y frugales, a los que impuso una sólida disciplina. La victoria de Marston Moor (1644) dio tal prestigio a los soldados de Cromwell, llamados por sus adversarios ironsides (costillas de hierro), que hicieron a estos la base fundamental del ejército parlamentario, el cual fue estructurado de acuerdo con las normas de Cromwell, convertido de hecho en su jefe supremo. Nuevas victorias como la de Naseby (1645) acabaron con el ejército real.
Cromwell, apoyado en sus soldados, depuró el Parlamento, impuso la ejecución del rey (1649), e instauró una república en la que él era el hombre principal, aun cuando en un principio no gobernará directamente. Más tarde lo hizo, adoptando el título de lord Protector de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1653). Su gobierno autoritario, apoyado en los elementos puritanos de carácter más extremista, no contaba con el asentimiento de la mayor parte del pueblo inglés. Un gran número de los que se habían opuesto a la política de Carlos I eran, sin embargo, realistas y no perdonaban a Cromwell la ejecución del soberano. Cromwell hubo de asentar su posición dominando con dureza una rebelión de los católicos irlandeses y otra de los presbiterianos de Escocia (triunfos militares de Dunbar [1650] y Worcester [1651]) en favor del pretendiente Carlos Estuardo, hijo del rey difunto.
Se mostró celoso del poderío marítimo inglés haciendo promulgar el Acta de Navegación que privaba a todo barco extranjero de transportar a los puertos ingleses aquellas mercancías que no fueran de su propio país (1651).
Su política exterior, impulsada por esa misma preocupación de carácter marítimo, fue anti española. Rechazando las sugerencias amistosas de España fue el autor de la alianza entre Francia e Inglaterra (1657) que reforzando la oposición francesa, inclinó a España, tras el triunfo franco-inglés de las Dunas (1658), a la Paz de los Pirineos (1659). En 1655 arrebató a España la isla de Jamaica. Antes había obtenido un éxito en una corta guerra con Holanda que reaccionó dañada por el Acta de Navegación. Cromwell fue un hombre enérgico y austero y un puritano severo y ardiente.