Batalla de Crécy (1346) - Manuscrito iluminado

Guerra de los Cien Años

1337 - 1453: el conflicto que forjó dos naciones

Un recorrido por la guerra más larga de la Edad Media: desde las reclamaciones dinásticas hasta el épico papel de Juana de Arco. Causas, batallas decisivas, biografías de monarcas y el nacimiento de los estados modernos de Francia e Inglaterra.

Duración

116 años (1337-1453)

Batalla clave

Crécy, Poitiers, Azincourt

Figura central

Juana de Arco

Resultado

Victoria francesa

Causas y origen del conflicto

La Guerra de los Cien Años fue un conflicto dinástico, territorial y económico que enfrentó a los reinos de Francia e Inglaterra entre 1337 y 1453. Aunque la lucha se prolongó más de un siglo, los historiadores han adoptado esta denominación para referirse al periodo de hostilidades intermitentes marcado por treguas y episodios de paz relativa.

Las causas profundas se remontan a la estructura feudal: los reyes de Inglaterra, desde Guillermo el Conquistador, poseían extensos territorios en Francia (Guyena, Aquitania) y eran vasallos del rey francés, una situación humillante que generaba constantes fricciones. A esto se sumaba el control de Flandes, región de próspera industria textil que dependía de la lana inglesa pero estaba bajo influencia francesa.

La chispa definitiva fue la crisis sucesoria francesa de 1328. Al morir Carlos IV sin heredero varón, la corona recayó en Felipe de Valois (Felipe VI). Eduardo III de Inglaterra, nieto de Felipe IV por línea materna, reclamó el trono basándose en su parentesco. Aunque la ley sálica excluía la sucesión femenina, Eduardo III utilizó su pretensión para justificar la guerra. En 1337, Felipe VI confiscó el ducado de Aquitania y Eduardo III respondió reivindicando la corona francesa: había comenzado la guerra.

Fuente: Jean Froissart, 'Crónicas'; Georges Duby, 'La Edad Media'.

Primer periodo (1337-1360): Supremacía inglesa

La primera fase favoreció a Inglaterra gracias a su innovadora táctica militar: arqueros de arco largo que diezmaban a la caballería pesada francesa. La batalla naval de la Esclusa (1340) destruyó la flota francesa. En 1346, Eduardo III desembarcó en Normandía y el 26 de agosto de 1346 se libró la Batalla de Crécy, donde los arqueros ingleses aniquilaron a los caballeros franceses. Al año siguiente, los ingleses tomaron Calais, plaza que mantendrían hasta 1558.

En 1356, el Príncipe Negro (Eduardo de Woodstock) obtuvo una victoria aún más aplastante en Poitiers, donde capturó al rey francés Juan II el Bueno. Francia quedó sumida en el caos: la nobleza se enfrentaba, las revueltas campesinas (Jacquerie) estallaron y París se rebeló. Por el Tratado de Bretigny (1360), Eduardo III renunció a la corona francesa a cambio de la soberanía plena sobre Aquitania, Calais y otros territorios, que constituían casi un tercio de Francia.

"Los arqueros ingleses descargaron tal lluvia de flechas que parecía nieve. Los franceses, aunque lucharon con gran valentía, no pudieron romper las líneas." — Jean Froissart, Crónicas.

Segundo periodo (1360-1380): La recuperación francesa

Carlos V de Francia (el Sabio) reorganizó el ejército, evitando batallas campales y utilizando tácticas de desgaste. Confió en el brillante condestable Bertrand du Guesclin, quien aplicó una guerra de guerrillas y reconquista sistemática. Con el apoyo naval de Castilla (derrota inglesa en La Rochela, 1372), los franceses fueron recuperando casi todos los territorios cedidos en Bretigny.

Para 1380, los ingleses solo conservaban Calais, Burdeos, Bayona y una franja costera. La muerte de Carlos V ese año y la minoría de edad de su hijo Carlos VI detuvieron el avance francés, dando paso a un nuevo periodo de treguas interrumpidas.

Tercer periodo (1380-1429): Guerra civil y dominio inglés

Francia se sumió en una guerra civil entre los Armagnacs (partidarios de la casa real) y los Borgoñones (aliados de Inglaterra). Enrique V de Inglaterra aprovechó la división y desembarcó en 1415. El 25 de octubre de 1415 obtuvo una victoria arrolladora en Azincourt, donde los arqueros ingleses barrieron a la flor de la nobleza francesa.

Por el Tratado de Troyes (1420), Enrique V se casó con Catalina de Francia y fue reconocido heredero del trono francés, desheredando al delfín Carlos. Cuando Enrique V y Carlos VI murieron en 1422, el infante Enrique VI de Inglaterra fue proclamado rey de ambos reinos, mientras el delfín se refugiaba al sur del Loira. La situación era desesperada para Francia: Orleans estaba sitiada y parecía inminente la caída total.

Cuarto periodo (1429-1453): Juana de Arco y victoria francesa

En 1429, una joven campesina de Domrémy, Juana de Arco, se presentó ante Carlos VII afirmando tener una misión divina: levantar el sitio de Orleans y conducirlo a Reims para su consagración. Con su fervor logró quebrar el cerco inglés (8 de mayo de 1429) y en julio Carlos VII fue ungido rey en Reims, lo que restauró la legitimidad de la causa francesa.

Juana fue capturada por los borgoñones en 1430, entregada a los ingleses y quemada en la hoguera en 1431. Su martirio avivó el sentimiento nacional. Los franceses, con un ejército profesional reformado, iniciaron la reconquista sistemática. En 1450, la victoria en Formigny expulsó a los ingleses de Normandía; en 1453, la batalla de Castillon (19 de julio) marcó el final definitivo, con los ingleses desalojados de toda Francia excepto Calais. La guerra había terminado después de 116 años.

Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, T. 13, págs. 131-133.

Monarcas de Francia en la guerra

👑

Felipe VI de Valois

(1293-1350)
👑

Juan II el Bueno

(1319-1364)
👑

Carlos V el Sabio

(1338-1380)

Monarcas de Inglaterra en la guerra

🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

Eduardo III

(1312-1377)
🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

Enrique V

(1386-1422)
🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

Enrique VI

(1421-1471)

Juana de Arco (1412-1431): La Doncella de Orleans

⚜️

Juana de Arco

(1412-1431)

Consecuencias y legado

La Guerra de los Cien Años transformó la estructura política de Europa. Francia consolidó su unidad territorial y fortaleció la autoridad real, sentando las bases del Estado moderno. Inglaterra perdió sus posesiones continentales y se sumergió en la Guerra de las Dos Rosas, aunque desarrolló un fuerte sentido de identidad nacional.

Militarmente, supuso el declive de la caballería pesada y la preeminencia de la infantería, los arqueros y la artillería. El armamento de pólvora comenzó a cambiar la naturaleza de la guerra. Socialmente, las revueltas campesinas (Jacquerie en Francia, revuelta de Wat Tyler en Inglaterra) reflejaron la crisis del feudalismo.

Culturalmente, el conflicto alimentó el nacionalismo y dio lugar a figuras emblemáticas como Juana de Arco. Las crónicas de Froissart y las obras de Shakespeare inmortalizaron el periodo. La frontera entre Francia e Inglaterra quedó definida, y el equilibrio de poder europeo comenzó a reconfigurarse hacia el Renacimiento.

J.R. Strayer, 'Las raíces medievales del Estado moderno'.